Shimon Peres fue un estadista, escritor y poeta israelí que desempeñó un papel crucial en la política de su país durante siete décadas. En 1994, recibió el Premio Nobel de la Paz por sus esfuerzos extraordinarios para alcanzar la reconciliación en Oriente Medio a través de los Acuerdos de Oslo.
Trayectoria y biografía
Shimon Peres nació como Szymon Perski el 2 de agosto de 1923 en Wiszniew, Polonia (actual Bielorrusia). En 1934, emigró con su familia a la Palestina bajo mandato británico, estableciéndose en Tel Aviv y más tarde en el kibutz Alumot. Desde muy joven, Peres demostró un liderazgo natural y una oratoria brillante, lo que llamó la atención de David Ben-Gurión, el padre fundador del Estado de Israel, quien se convirtió en su mentor político. A los 29 años, ya era el director general del Ministerio de Defensa más joven de la historia de su país.
Su carrera fue una de las más longevas y polifacéticas de la política mundial. Ocupó casi todos los cargos ministeriales posibles, fue dos veces primer ministro y culminó su trayectoria como el noveno presidente de Israel (2007-2014). Aunque en sus inicios se le asoció con el «halcón» que fortaleció el poder militar y la capacidad de disuasión de Israel, Peres experimentó una transformación profunda. Su pragmatismo y visión de futuro le llevaron a comprender que la seguridad a largo plazo de su pueblo no dependería solo de las armas, sino de la capacidad de convivir en paz con sus vecinos.
A nivel humano, Peres era un intelectual políglota, amante de la literatura y la filosofía. Su optimismo era inquebrantable; solía decir que «los optimistas y los pesimistas mueren igual, pero viven de forma distinta». Esta actitud le permitió superar numerosas derrotas electorales y seguir siendo una figura relevante hasta el final de su vida, dedicando sus últimos años a la promoción de la innovación tecnológica y la convivencia a través del Centro Peres para la Paz y la Innovación.
El logro y contribución científica/humanitaria
El hito que definió la dimensión global de Shimon Peres fue la orquestación de los Acuerdos de Oslo en 1993. Actuando como Ministro de Asuntos Exteriores bajo el gobierno de Isaac Rabin, Peres impulsó una serie de negociaciones secretas en Noruega con la Organización para la Liberación de Palestina (OLP). Este proceso supuso un cambio de paradigma histórico: era la primera vez que el Estado de Israel y la OLP se reconocían mutuamente y establecían una hoja de ruta para la autonomía palestina y una solución de dos Estados.
Su contribución no fue solo diplomática, sino conceptual. Peres introdujo la idea de un «Nuevo Oriente Medio», donde la cooperación económica y el desarrollo tecnológico actuarían como el pegamento de la paz. Por este valiente intento de desmantelar décadas de hostilidad y desconfianza, recibió el Premio Nobel de la Paz en 1994, compartido con Isaac Rabin y Yasser Arafat. La Academia Sueca reconoció su capacidad para pasar de la confrontación al diálogo, sentando las bases legales y políticas necesarias para un proceso de paz que, aunque frágil, transformó la geopolítica de la región.
Legado e impacto global
El legado de Shimon Peres es el de un visionario que siempre miró hacia el «mañana». Su impacto global reside en haber demostrado que incluso los enemigos más acérrimos pueden sentarse a negociar si existe una voluntad política firme. Su nombre es sinónimo de resiliencia y diplomacia creativa. Tras los Acuerdos de Oslo, Peres continuó trabajando para que el diálogo no se detuviera, incluso en los momentos de mayor violencia, convirtiéndose en una brújula moral para la comunidad internacional.
Además de su labor por la paz, su legado está intrínsecamente ligado al desarrollo de Israel como una «Nación Start-up». Peres fue un defensor incansable de la nanotecnología y la inteligencia artificial, viendo en la ciencia una herramienta para superar la escasez de recursos naturales y fomentar la cooperación regional. Su fundación, el Centro Peres para la Paz, continúa implementando programas que unen a jóvenes israelíes y palestinos a través del deporte, la medicina y la tecnología. Shimon Peres dejó un mundo donde la paz, aunque aún esquiva en la práctica total, fue demostrada como una posibilidad técnica y humana real.
Fuentes:












