Mary E. Brunkow es una genetista molecular estadounidense reconocida por el descubrimiento del gen de la esclerostina (SOST). Su investigación pionera permitió comprender cómo las mutaciones genéticas afectan la densidad ósea, abriendo la puerta al desarrollo de tratamientos revolucionarios para la osteoporosis y otras enfermedades esqueléticas degenerativas.
Trayectoria y biografía
Mary E. Brunkow consolidó su carrera científica en el fértil ecosistema de la biotecnología y la genética del Noroeste de los Estados Unidos. Obtuvo su doctorado y centró gran parte de su labor investigadora en instituciones vinculadas a la genética humana y el desarrollo molecular. Su enfoque siempre estuvo orientado a la identificación de genes responsables de trastornos hereditarios poco comunes, utilizando técnicas avanzadas de clonación posicional y mapeo genético.
Durante la década de 1990 y principios de los 2000, Brunkow trabajó en colaboración con laboratorios de prestigio y empresas biotecnológicas como Celltech y Darwin Molecular. Fue en este contexto donde se interesó por la esclerosteosis, una enfermedad genética extremadamente rara caracterizada por un crecimiento óseo excesivo y una densidad mineral ósea excepcionalmente alta. Su formación técnica le permitió abordar este enigma médico no solo desde la observación clínica, sino desde la arquitectura misma del código genético humano.
A lo largo de su carrera, Brunkow ha destacado por su capacidad para conectar la ciencia básica con la aplicación clínica. Su trabajo en la identificación de marcadores genéticos ha sido fundamental para la medicina personalizada, demostrando que el estudio de enfermedades raras puede proporcionar lecciones invaluables para patologías que afectan a millones de personas en todo el mundo, como la pérdida de masa ósea relacionada con el envejecimiento.
El logro y contribución científica
El hito fundamental de Mary E. Brunkow, por el cual fue galardonada con el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 2025, fue la identificación y caracterización del gen SOST, que codifica la proteína esclerostina. Este descubrimiento, publicado a principios de los años 2000, resolvió un misterio biológico de décadas. Al estudiar familias con esclerosteosis, Brunkow y su equipo descubrieron que la falta de esta proteína funcional resultaba en un crecimiento óseo descontrolado pero estructuralmente sano.
Técnicamente, el trabajo de Brunkow reveló que la esclerostina actúa como un potente inhibidor de la vía de señalización Wnt, un proceso crítico que le indica a las células formadoras de hueso (osteoblastos) cuándo deben trabajar y cuándo detenerse. Antes de su hallazgo, no se comprendía bien el mecanismo de «frenado» del metabolismo óseo. Brunkow demostró que la esclerostina es producida casi exclusivamente por los osteocitos (células maduras atrapadas en el hueso), lo que la convierte en una diana terapéutica ideal por su especificidad.
Este descubrimiento cambió radicalmente la endocrinología ósea. Al identificar el gen responsable, Brunkow proporcionó el mapa necesario para que la industria farmacológica diseñara anticuerpos monoclonales capaces de bloquear la esclerostina. Esto permite «quitar el freno» a la formación de hueso en pacientes con osteoporosis severa, logrando no solo detener la pérdida ósea, sino reconstruir activamente el esqueleto dañado, algo que los tratamientos anteriores no podían realizar con la misma eficacia.
Legado e impacto global
El legado de Mary E. Brunkow es uno de los ejemplos más exitosos de cómo la investigación genética traslacional impacta en la salud pública mundial. El descubrimiento del gen SOST condujo directamente al desarrollo de medicamentos de nueva generación, como el romosozumab, que hoy se utiliza para tratar a mujeres posmenopáusicas con alto riesgo de fractura. Este fármaco ha transformado la calidad de vida de miles de personas, reduciendo drásticamente la incidencia de fracturas de cadera y columna.
Además, su trabajo ha inspirado una nueva era de investigación en la biología del osteocito. Gracias a Brunkow, la comunidad científica dejó de ver al hueso como un tejido estático y pasó a entenderlo como un órgano dinámico y endocrino que se comunica constantemente con el resto del cuerpo. Su metodología de estudio de enfermedades raras para encontrar soluciones a problemas comunes es ahora un estándar en la investigación biotecnológica moderna.
En el ámbito académico y profesional, Brunkow es recordada como una científica meticulosa cuya visión permitió descifrar uno de los mecanismos regulatorios más elegantes de la fisiología humana. Su contribución asegura que, en el futuro, la fragilidad ósea deje de ser una consecuencia inevitable del envejecimiento, consolidando su nombre en la historia de la medicina molecular y la genética del desarrollo.
Ficha Técnica
- Año: 2025
- Categoría: Fisiología o Medicina
- País de origen: Estados Unidos
- Género: Femenino













