John Kendrew fue un bioquímico y cristalógrafo británico que revolucionó la biología al descifrar la estructura de la mioglobina. Galardonado con el Premio Nobel de Química en 1962, fue la primera persona en visualizar la compleja arquitectura tridimensional de una proteína. Su trabajo permitió entender cómo las moléculas almacenan oxígeno en los músculos y sentó las bases de la biología molecular moderna, demostrando que la función de la vida depende directamente de la forma de sus átomos.
Trayectoria y biografía
John Cowdery Kendrew nació en 1917 en Oxford, Inglaterra. Se formó en química en el Trinity College de la Universidad de Cambridge. Durante la Segunda Guerra Mundial, trabajó en la investigación operativa para el Ministerio del Aire, donde adquirió una gran destreza en el análisis de datos y la resolución de problemas complejos. Fue durante este periodo cuando conoció a J.D. Bernal y Max Perutz, quienes lo introdujeron en el fascinante mundo de la estructura de las proteínas mediante el uso de rayos X.
Al finalizar la guerra, regresó a Cambridge y se unió a Max Perutz para fundar lo que hoy es el Laboratorio de Biología Molecular (LMB). Juntos, emprendieron la tarea titánica de estudiar moléculas biológicas mucho más grandes que cualquier otra analizada hasta entonces. Kendrew eligió la mioglobina, una proteína que almacena oxígeno en los músculos de los mamíferos marinos, como las ballenas, debido a que era más sencilla que la hemoglobina. Su carrera destacó por ser uno de los primeros científicos en utilizar computadoras electrónicas para procesar datos biológicos.
Kendrew era conocido por su mente analítica, su elegancia y su gran capacidad organizativa. Además de su labor investigadora, fue un diplomático de la ciencia; ayudó a fundar la Organización Europea de Biología Molecular (EMBO) y fue el primer director del Laboratorio Europeo de Biología Molecular (EMBL) en Heidelberg. Era un hombre de cultura refinada que disfrutaba de la música y el arte, y creía firmemente que la cooperación internacional era esencial para el avance del conocimiento humano.
El logro y contribución científica
El Premio Nobel de Química de 1962 reconoció sus estudios sobre las estructuras de las proteínas globulares. Kendrew compartió el galardón con Max Perutz. El hito principal de Kendrew fue la determinación de la estructura de la mioglobina a una resolución de 6 ángstroms en 1957, y más tarde a una resolución atómica en 1960. Fue la primera vez que la humanidad pudo ver el interior de una proteína, revelando una estructura plegada y compleja que nadie había imaginado.
Para lograrlo, aplicó la técnica de «reemplazo isomorfo», introduciendo átomos pesados en los cristales de proteína para poder interpretar los patrones de difracción de los rayos X. Este proceso requería miles de cálculos matemáticos que Kendrew realizó utilizando una de las primeras computadoras del mundo, la EDSAC. Sus resultados demostraron que las proteínas tienen una forma específica que les permite realizar funciones químicas precisas. Gracias a él, se confirmó que las hélices alfa, propuestas por Linus Pauling, eran una realidad física dentro de las proteínas.
Sus contribuciones permitieron el nacimiento de la ingeniería de proteínas. Al conocer la forma de la mioglobina, los científicos pudieron empezar a predecir cómo interactúan otras moléculas con las proteínas del cuerpo. Este avance fue fundamental para el desarrollo de la medicina moderna y la farmacología, ya que la mayoría de los medicamentos actúan uniéndose a proteínas. El trabajo de Kendrew transformó la bioquímica, que pasó de ser una ciencia de «mezclar líquidos» a una ciencia de «diseñar estructuras».
Legado e impacto global
El legado de John Kendrew es la infraestructura de la biología molecular europea. Como fundador de la EMBO, estableció los estándares de excelencia en la investigación que todavía rigen en el continente. El Laboratorio Europeo de Biología Molecular que él dirigió sigue siendo un centro neurálgico para descubrimientos en genética y biomedicina. Kendrew enseñó a los científicos que la computación y la biología eran aliadas inseparables, adelantándose décadas a la era de la bioinformática.
Su impacto se nota en el desarrollo de nuevas terapias contra enfermedades musculares y metabólicas. La técnica de cristalografía de proteínas que él perfeccionó se utiliza hoy para entender virus como el VIH o el SARS-CoV-2. Además, su visión de la ciencia como una empresa transnacional permitió que Europa compitiera al más alto nivel en la carrera biotecnológica. Fue un pionero que abrió una ventana al mundo invisible de las moléculas, revelando la belleza geométrica que sostiene la vida.
John Kendrew falleció en 1997 en Cambridge, Inglaterra. Se le recuerda como el hombre que dibujó el primer mapa del interior de una célula. Su vida fue un ejemplo de cómo la paciencia técnica y la innovación tecnológica pueden resolver los enigmas más antiguos de la naturaleza. Hoy, su nombre vive en cada modelo tridimensional de una proteína generado por un ordenador. Kendrew nos enseñó que, para entender la vida, primero debemos ser capaces de ver su forma más profunda.
Ficha Técnica
- Año: 1962
- Categoría: Química
- País de origen: Reino Unido
- Género: Masculino












