Hugo Theorell fue un ilustre médico y bioquímico sueco, galardonado con el Premio Nobel de Medicina en 1955 por sus descubrimientos sobre la naturaleza y el modo de acción de las enzimas de oxidación. Su trabajo pionero en la purificación y el estudio de las enzimas redox permitió comprender procesos vitales de la respiración celular y el metabolismo energético.
Biografía de Hugo Theorell
Axel Hugo Theodor Theorell nació el 6 de julio de 1903 en Linköping, Suecia. Hijo de un médico, mostró desde muy joven una curiosidad insaciable por la biología y la música. Inició sus estudios de medicina en el Instituto Karolinska de Estocolmo, donde se graduó en 1924 y obtuvo su doctorado en 1930 con una tesis sobre los lípidos del plasma sanguíneo.
A pesar de sufrir las secuelas de la poliomielitis, que limitaron su carrera como clínico, Theorell volcó toda su energía en la investigación de laboratorio. En 1933, gracias a una beca de la Fundación Rockefeller, se trasladó a Berlín para trabajar con Otto Warburg, quien influyó profundamente en su interés por las enzimas oxidativas y el metabolismo celular.
A su regreso a Suecia, fue nombrado director del departamento de bioquímica del Instituto Nobel de Medicina, cargo que ocupó durante décadas. Bajo su liderazgo, el instituto se convirtió en un centro de referencia mundial para el aislamiento y la cristalización de proteínas, una tarea técnica de extrema dificultad en aquella época.
Además de su eminencia científica, Theorell fue un virtuoso del violín, llegando a tocar con la Orquesta Sinfónica de Estocolmo. Esta sensibilidad artística se reflejaba en su enfoque científico, caracterizado por una búsqueda constante de la armonía y el orden en las reacciones químicas que sostienen la vida.
Hugo Theorell y las enzimas de oxidación
El mayor logro científico de Hugo Theorell fue el aislamiento por primera vez de una enzima de oxidación, la llamada «enzima amarilla vieja» (altgelbe Ferment), y la posterior separación de sus componentes esenciales: la proteína y la coenzima (riboflavina fosfato). Este hito demostró que las enzimas no eran sustancias misteriosas, sino moléculas químicas definidas.
Theorell perfeccionó técnicas de electroforesis y sedimentación que le permitieron purificar enzimas con una precisión sin precedentes. Sus estudios sobre las mioglobinas, los citocromos y las peroxidasas revelaron cómo estas moléculas utilizan el hierro para transportar electrones en las células, un proceso fundamental para que los organismos puedan obtener energía del oxígeno.
También realizó investigaciones cruciales sobre las alcohol deshidrogenasas, las enzimas responsables de la metabolización del alcohol en el hígado. Sus mediciones sobre la velocidad de estas reacciones químicas proporcionaron el primer modelo matemático detallado de cómo funciona una enzima en tiempo real, un avance fundamental para la farmacología moderna.
Por su maestría técnica en la purificación de enzimas y por desvelar los mecanismos químicos de la respiración celular, la Academia Sueca le otorgó el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1955, consolidándolo como uno de los padres de la enzimología moderna.
Legado e impacto de Hugo Theorell
El legado de Hugo Theorell reside en haber sentado las bases de la bioquímica estructural. Sus métodos para separar y purificar proteínas son los precursores de las técnicas de cromatografía y análisis molecular que se utilizan hoy en día en todos los laboratorios de biotecnología y medicina diagnóstica del mundo.
Su trabajo permitió comprender enfermedades metabólicas y sentó los fundamentos para el estudio del estrés oxidativo y el papel de los radicales libres en el envejecimiento y el cáncer. La claridad con la que explicó la acción enzimática permitió que la bioquímica pasara de ser una ciencia descriptiva a una ciencia exacta con aplicaciones directas en la salud humana.
Como mentor, formó a decenas de investigadores internacionales, promoviendo siempre el rigor experimental y el uso de la tecnología física aplicada a la química biológica. Su influencia se extiende a la creación de instituciones científicas en Escandinavia que hoy siguen liderando la investigación en ciencias de la vida.
Hugo Theorell falleció el 15 de agosto de 1982 en Estocolmo. Se le recuerda como el científico que logró «cristalizar» la vida, demostrando que la complejidad de los seres vivos puede entenderse a través del estudio preciso de las moléculas individuales y sus reacciones químicas.












