May-Britt Moser es una neurocientífica noruega que descubrió cómo el cerebro entiende el espacio. En 2014, recibió el Premio Nobel de Medicina por identificar las «células de red». Su trabajo reveló el mecanismo celular que funciona como un GPS biológico, permitiéndonos conocer nuestra posición y desplazarnos con total precisión.
Trayectoria y biografía
May-Britt Moser nació el 4 de enero de 1963 en Fosnavåg, Noruega. Creció en una pequeña granja, un entorno que despertó su curiosidad por el comportamiento animal. Se formó en la Universidad de Oslo, donde estudió psicología y se doctoró en neurofisiología en 1995. Allí conoció a Edvard Moser, quien sería su compañero de investigación durante décadas.
Tras completar sus estudios, la pareja trabajó en la Universidad de Edimburgo y con John O’Keefe en Londres. En 1996, regresaron a Noruega para incorporarse a la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología (NTNU). En esta institución, May-Britt desempeñó un papel clave en la fundación del Centro de Biología de la Memoria.
Gracias a su esfuerzo, Noruega se convirtió en un epicentro mundial para el estudio de los circuitos neuronales. Actualmente, dirige el Instituto Kavli de Neurociencias de Sistemas. Su trayectoria es un testimonio de cómo la colaboración y la pasión por los detalles pueden desvelar los secretos más profundos de nuestra mente humana.
El logro y contribución científica
El hito fundamental de May-Britt Moser fue el descubrimiento de las «células de red» (grid cells) en 2005. Estas neuronas se encuentran en la corteza entorrinal del cerebro. A diferencia de otras células, estas actúan como un sistema de navegación métrico, generando un patrón hexagonal de actividad constante.
Este hallazgo fue revolucionario porque demostró que el cerebro posee un sistema de coordenadas interno. Este sistema funciona de manera independiente a las señales visuales externas, de forma similar a la latitud y longitud de un mapa. Además, su equipo identificó células de dirección y de frontera que completan este sofisticado GPS biológico.
Su capacidad para registrar la actividad de muchas neuronas a la vez fue determinante. Gracias a esto, pudo descifrar el código matemático que el cerebro utiliza para representar el espacio físico. Este descubrimiento cambió para siempre nuestra comprensión sobre cómo los seres vivos interactuamos con el entorno que nos rodea.
Legado e impacto global
El legado de May-Britt Moser ha transformado radicalmente la neurociencia cognitiva actual. Sus descubrimientos explican cómo los recuerdos se anclan a lugares específicos en nuestra memoria. Además, su trabajo tiene un impacto profundo en la investigación del Alzheimer, ya que ayuda a entender por qué la desorientación es un síntoma temprano.
En la actualidad, May-Britt continúa liderando investigaciones sobre cómo el cerebro integra el tiempo y el espacio. Su labor como mentora ha formado a cientos de científicos en todo el mundo. Asimismo, ha elevado el perfil de las mujeres en la ciencia de alto nivel, recibiendo prestigiosos honores internacionales por su excelencia investigadora.
En resumen, May-Britt Moser nos dio la llave para entender nuestra propia ubicación en el mundo. Su trabajo garantiza que podamos desarrollar mejores diagnósticos para enfermedades que afectan a la memoria. Su figura representa la constancia y la curiosidad necesarias para mapear los rincones más desconocidos de la maquinaria cerebral.
Ficha Técnica
- Año: 2014
- Categoría: Fisiología o Medicina
- País de origen: Noruega
- Género: Femenino












