Bernard L. Feringa es un destacado químico orgánico neerlandés cuya invención del primer motor molecular marcó un hito sin precedentes en la nanotecnología. Al lograr que una molécula rotara de forma continua y unidireccional bajo la influencia de la luz, Feringa demostró que es posible construir máquinas nanoscópicas capaces de realizar trabajo mecánico real.
Trayectoria y biografía
Bernard Lucas Feringa, conocido afectuosamente como Ben Feringa, nació el 18 de mayo de 1951 en Barger-Compascuum, un pequeño pueblo de los Países Bajos. Creció en una familia numerosa en una zona rural, donde desarrolló una curiosidad innata por los mecanismos de la naturaleza. Estudió química en la Universidad de Groninga, institución a la que permanecería ligado durante casi toda su carrera profesional. Bajo la tutela del profesor Hans Wynberg, Feringa se especializó en la estereoquímica y la quiralidad, conceptos fundamentales para entender la forma y el movimiento de las moléculas.
Tras un breve pero productivo paso por el sector industrial trabajando para la compañía Shell en los Países Bajos y el Reino Unido, regresó a la academia en 1984. En la Universidad de Groninga, fue nombrado catedrático de Química Orgánica en 1988. A lo largo de su carrera, Feringa ha sido reconocido por su capacidad para combinar la síntesis química compleja con una visión creativa, lo que le permitió explorar campos como el catálisis asimétrico y los interruptores moleculares antes de centrarse en el ambicioso proyecto de crear movimiento controlado a escala atómica.
El logro y contribución científica
El hito fundamental que llevó a Ben Feringa al Premio Nobel fue la creación del primer motor molecular en 1999. Mientras que otros científicos habían logrado entrelazar moléculas de forma mecánica, Feringa fue el primero en conseguir que una molécula girara 360 grados de manera constante en una sola dirección. El diseño de este motor se basó en una molécula con una estructura de doble enlace central que actuaba como eje. Al ser expuesta a pulsos de luz ultravioleta, la molécula experimentaba una isomerización, provocando que una parte de ella rotara respecto a la otra.
Lo que hizo que el trabajo de Feringa fuera revolucionario fue el control sobre la dirección del giro. Gracias al diseño quiral de la molécula (su asimetría), el motor no podía retroceder, resolviendo así el problema del movimiento aleatorio a escala microscópica. Años más tarde, su equipo demostró la potencia de estos motores al crear un «nanocoche» (una molécula con cuatro motores que actúan como ruedas) capaz de desplazarse sobre una superficie de cobre. También logró que estos motores hicieran girar un cilindro de vidrio 10.000 veces más grande que el propio motor, demostrando que las máquinas moleculares podían generar fuerza mecánica macroscópica.
Legado e impacto global
El legado de Bernard L. Feringa representa el paso de la química estática a la química cinética y funcional. Sus motores moleculares han abierto un abanico de posibilidades que antes pertenecían a la ciencia ficción. Una de las aplicaciones más prometedoras se encuentra en la «fotofarmacología», donde motores o interruptores moleculares activados por luz podrían permitir que un medicamento se active solo en el lugar exacto del cuerpo donde se necesita, reduciendo drásticamente los efectos secundarios en tratamientos contra el cáncer o infecciones bacterianas.
En el campo de los materiales, el trabajo de Feringa permite vislumbrar el desarrollo de superficies inteligentes capaces de autolimpiarse o de cambiar sus propiedades físicas (como la adherencia o el color) bajo demanda. Su investigación no solo ha proporcionado las herramientas para construir fábricas a escala molecular, sino que también ha inspirado a la comunidad científica a repensar cómo interactuamos con la materia. Feringa suele decir que «el límite es la imaginación», y su éxito en domesticar el movimiento molecular ha puesto los cimientos de la tecnología que definirá la producción industrial y la medicina del futuro.
Ficha Técnica
- Año: 2016
- Categoría: Química
- País de origen: Países Bajos
- Género: Masculino












