Odd Hassel fue un físicoquímico noruego fundamental cuyo trabajo pionero en la estructura molecular le valió el Premio Nobel de Química en 1969. Su descubrimiento de la naturaleza tridimensional de las moléculas cíclicas, especialmente el ciclohexano, estableció las bases de la estereoquímica moderna y transformó nuestra comprensión de la arquitectura atómica en el espacio.
Trayectoria y biografía
Odd Hassel nació el 17 de mayo de 1897 en Oslo, Noruega. Tras completar su formación inicial en su ciudad natal, inició sus estudios de química, matemáticas y física en la Universidad de Oslo en 1915, graduándose en 1920. Como era común para los científicos ambiciosos de su época, Hassel se trasladó a Alemania para ampliar sus conocimientos, trabajando en laboratorios de prestigio en Múnich y Berlín. Fue en esta última ciudad donde obtuvo su doctorado en 1924, bajo la supervisión de Herman Mark, con quien se especializó en la difracción de rayos X.
Al regresar a Noruega en 1925, Hassel se incorporó a la Universidad de Oslo, donde desarrollaría toda su carrera académica. A pesar de los limitados recursos de la época y del aislamiento científico que supuso la Segunda Guerra Mundial, Hassel fue un innovador incansable. Durante la ocupación nazi de Noruega, su firmeza ética y resistencia lo llevaron a ser encarcelado en el campo de concentración de Grini por las autoridades alemanas en 1943. Sin embargo, ni siquiera el cautiverio detuvo su curiosidad intelectual, y tras la guerra, retomó sus investigaciones con un ímpetu renovado.
Aunque su formación inicial fue en cristalografía de rayos X, Hassel fue uno de los primeros en adoptar y perfeccionar la técnica de difracción de electrones en fase gaseosa. Este cambio metodológico fue crucial, ya que le permitió estudiar moléculas aisladas en movimiento, libres de las restricciones de una red cristalina, lo que le proporcionó una visión mucho más precisa de la geometría molecular real.
El logro y contribución científica
El motivo principal de su Premio Nobel en 1969, compartido con el británico Derek Barton, fue su investigación sobre la conformación de las moléculas. Hassel se centró en el estudio de las moléculas orgánicas con estructura de anillo, concretamente el ciclohexano (un anillo de seis átomos de carbono). Hasta ese momento, se debatía si estos anillos eran planos o si tenían formas irregulares. Hassel demostró de manera concluyente que el ciclohexano no es plano, sino que adopta una forma tridimensional conocida como «conformación de silla».
Mediante el uso de la difracción de electrones, Hassel pudo medir las distancias y los ángulos entre los átomos con una precisión asombrosa para la época. Identificó que en esta estructura de silla existen dos tipos de posiciones para los átomos de hidrógeno: las posiciones «axiales» (que apuntan hacia arriba o hacia abajo del plano medio) y las posiciones «ecuatoriales» (que se extienden hacia los lados). Este hallazgo fue revolucionario porque demostró que la estabilidad de una molécula depende de cómo se orientan sus átomos en el espacio para evitar colisiones internas.
Este trabajo, publicado inicialmente en noruego en 1943 debido a la guerra, tardó años en ser plenamente reconocido por la comunidad científica internacional. Sin embargo, una vez difundido, proporcionó la base teórica necesaria para entender la reactividad química. Hassel demostró que las moléculas no son figuras rígidas en dos dimensiones, sino entidades dinámicas cuya «forma» determina su función biológica y química.
Legado e impacto global
El legado de Odd Hassel es la piedra angular de la química orgánica estructural contemporánea. Su descubrimiento de la conformación molecular permitió a los químicos predecir por primera vez cómo se comportarían las moléculas complejas en una reacción química. Este conocimiento es fundamental en la síntesis de fármacos modernos; hoy en día, el diseño de cualquier medicamento depende de entender cómo la «silla» de una molécula encajará en el receptor de una célula humana.
Además de sus estudios sobre el ciclohexano, Hassel realizó contribuciones vitales en la química de transferencia de carga, estudiando cómo interactúan las moléculas que donan y aceptan electrones. Su enfoque experimental riguroso y su capacidad para interpretar datos físicos complejos sentaron un precedente en la química física. En Noruega, Hassel es recordado no solo como un científico de élite, sino como un símbolo de la integridad académica frente a la adversidad política.
Hoy, el análisis conformacional iniciado por Hassel es una herramienta estándar en campos tan diversos como la ciencia de materiales, la biotecnología y la nanotecnología. Sus hallazgos nos enseñaron que para dominar la materia, primero debemos comprender su geometría oculta, consolidando a Odd Hassel como uno de los arquitectos invisibles del progreso científico del siglo XX.












