Edwin Gerhard Krebs fue un eminente bioquímico estadounidense, galardonado con el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1992 junto a Edmond H. Fischer. Su descubrimiento de la fosforilación reversible de proteínas reveló el mecanismo fundamental de control que las células utilizan para regular sus procesos metabólicos y señales de crecimiento, un hallazgo que transformó nuestra comprensión de la biología celular y sentó las bases de la farmacología moderna dirigida contra el cáncer.
Trayectoria y biografía
Edwin G. Krebs nació el 6 de junio de 1918 en Lansing, Iowa. Hijo de un ministro presbiteriano, creció en un ambiente que valoraba el conocimiento y el servicio. Tras la muerte de su padre, su familia se trasladó a Urbana, Illinois, donde Krebs completó sus estudios secundarios y posteriormente se graduó en la Universidad de Illinois en 1940. Su vocación científica lo llevó a la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington en San Luis, donde obtuvo su título de médico en 1943. Durante la Segunda Guerra Mundial, sirvió como oficial médico en la Marina de los Estados Unidos, una experiencia que consolidó su disciplina y enfoque práctico.
Al finalizar el conflicto, Krebs decidió que su verdadera pasión no era la práctica clínica, sino la investigación básica. Regresó a la academia para realizar estudios posdoctorales bajo la dirección de los también premios Nobel Carl y Gerty Cori, especialistas en el metabolismo de los carbohidratos. En 1948, se trasladó a la Universidad de Washington en Seattle para ayudar a fundar el departamento de Bioquímica. Fue allí donde, en 1953, inició su histórica colaboración con Edmond Fischer. Juntos formaron uno de los equipos científicos más equilibrados y exitosos de la historia, combinando la meticulosidad química de Fischer con la visión fisiológica y médica de Krebs.
A lo largo de su carrera, Krebs fue reconocido no solo por su agudeza científica, sino también por su carácter modesto y su excepcional capacidad como mentor. A pesar de recibir numerosas ofertas de instituciones de élite, permaneció fiel a la Universidad de Washington y a la Universidad de California en Davis, donde también desempeñó cargos directivos. Falleció en 2009, dejando tras de sí una escuela de investigadores que continúan explorando las complejidades de la señalización celular.
El logro y contribución científica
El hito que definió la carrera de Krebs fue la resolución de un enigma sobre el metabolismo energético: ¿cómo sabe el músculo que debe liberar glucosa instantáneamente cuando empezamos a correr? Trabajando con la enzima glucógeno fosforilasa, Krebs y Fischer descubrieron que esta proteína existía en dos formas: una inactiva y otra activa. Lo que descubrieron fue revolucionario: la transición entre estas dos formas se producía mediante el añadido o la eliminación de un grupo fosfato.
Edwin Krebs identificó la primera «proteína quinasa», la enzima encargada de añadir ese fosfato (fosforilación) utilizando energía del ATP. Este proceso actúa como un interruptor molecular que cambia la forma de la proteína y la pone en funcionamiento. Krebs fue un paso más allá al demostrar que este no era un caso aislado del metabolismo del azúcar, sino que formaba parte de una «cascada de señales». Una señal química (como la adrenalina) activa una quinasa, que a su vez activa a otra, creando un efecto amplificador masivo dentro de la célula. Este descubrimiento desterró la idea de que las enzimas eran estructuras estáticas y reveló un sistema de control dinámico y ultra veloz que rige la vida.
Legado e impacto global
El impacto del trabajo de Edwin G. Krebs es omnipresente en la medicina del siglo XXI. Hoy sabemos que aproximadamente el 3% de nuestros genes codifican quinasas, las enzimas que Krebs descubrió. Estos «interruptores» controlan prácticamente todos los procesos biológicos imaginables: la división celular, la respuesta inmune, la contracción muscular y la comunicación entre neuronas. Cuando estos interruptores se quedan atascados en la posición de «encendido», se producen enfermedades graves, especialmente tumores malignos.
Gracias a la base científica establecida por Krebs, la industria farmacéutica ha podido desarrollar los llamados «inhibidores de quinasas». Estos medicamentos son la vanguardia en el tratamiento de la leucemia y otros tipos de cáncer, ya que son capaces de apagar selectivamente las señales que ordenan a las células cancerosas crecer sin control. Su descubrimiento también ha sido crucial para entender enfermedades metabólicas como la diabetes y trastornos inflamatorios. El legado de Edwin Krebs es el de un visionario que, al estudiar una pequeña reacción química en el músculo, encontró la llave maestra que permite a la ciencia moderna manipular la salud humana a nivel molecular con una precisión sin precedentes.
Ficha Técnica
- Año: 1992
- Categoría: Fisiología o Medicina
- País de origen: Estados Unidos
- Género: Masculino












